INTRODUCCIÓN

Por fin llega la anhelada crónica chilena...

La salida de España fue todo un acontecimiento, la despedida en Madrid, con mi familia (madre, hermano y sobrinas) , Sergei Rachmaninov y Piotr Ilich Chaikovsky amenizando la velada, interpretados por la Orquesta Nacional de España en el Auditorio Nacional de Música de Madrid. Allí, entre el público vimos a un inesperado amigo de Albatera, Paco Mascarell. Fue grato encontrar a un conocido entre tanta multitud. Será una buena señal, pensé.

Luego fue la aventura en el aeropuerto, yo había imprimido la etiqueta de facturación de la maleta on-line, eso me evitó una larga espera en los mostradores. Ahí tomé un último café con mi hermano y mi madre, y me despidieron con la total incertidumbre de no saber cuándo ni dónde volveríamos a vernos.

Después vino el largo trayecto dentro de la terminal T4. El que no lo sepa, debe ser consciente de que el viaje en el trenecito interno y las inacabables cintas transportadoras hasta donde hayan puesto la puerta de embarque, se lleva sus buenos 30 minutos. Y por fin las 13 horas de vuelo, a partir de las 11.30 am hora española, con lo cual todo el viaje fue con luz del día.

En la llegada al aeropuerto "Arturo Merino Benítez" de Santiago, tuve una grata acogida. Allí me esperaba mi amigo Eugenio Bruce. Conocido y amigo en la distancia desde mi paso por Canarias. En su casa, él y Rose, su mujer me recibieron durante los primeros días mientras buscaba alojamiento. Ellos fueron los que me introdujeron en el Santiago más chileno, y por ello quedo muy agradecida.

El primer fin de semana Eugenio y Rose me invitaron a Viña del Mar. Con ellos y con Mauricio, otro amigo de la pandilla, cruzamos los cerca de 100 km, desde Santiago a la bahía que comparten Valparaíso y Viña. Todo un lugar de veraneo costero para chilenos y extranjeros. Aunque ya me avisan que las playas del Pacífico tienen agua y aire bien fresquitos.


Valparaíso es el núcleo artístico y un tanto bohemio que tiene mayor fama en Chile. Con sus simpáticos "ascensores" o funiculares, que suben a los cerros, presenta un aspecto muy pintoresco.





Van pasando los días y se van solucionando las prioridades inmediatas. Tras unos días de búsqueda intensa de alojamiento, encuentro un sitio que me gusta. Está muy cerca de la oficina, me permite ir caminando al trabajo sin necesidad de agarrar Metro o bus, todo un lujo. Es un departamento compartido, así dará pie para socializar un poco en la toma de contacto de la gran ciudad. Y tiene un jardín interior muy agradable que es un remanso de paz en la bulliciosa comuna de Providencia.

Después comienzan los papeleos burocráticos:
- legalización de títulos
- petición de la visa temporaria
- solicitar un RUT
- canje del carnet de conducir

Todo un camino de calvario para normalizar tu situación en un país nuevo (Cuestiones Burocráticas). Pero también otras cuestiones a las que hay que adaptarse (Vida Cotidiana) si estás en un país por descubrir, por vivir...CHILE.

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